Examen semiológico cardiovascular
$550.00 MXN
Codigo: 9789588379999
Descripcion
Prefacio
A pesar de los avances técnicos en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad cardiovascular, un examen clÃnico cuidadosamente practicado sigue siendo la piedra angular en la evaluación inicial del paciente con cardiopatÃa congénita o adquirida en su diagnóstico y tratamiento. La habilidad diagnóstica en el examen fÃsico se ha venido deteriorando los últimos 40-50 años. Ya no es corriente que un cardiólogo haga un diagnóstico seguro de una lesión valvular sin la ayuda de un ecocardiograma, ni es fácil que distinga con facilidad un galope o un soplo diastólico.
No se justifica la práctica de un eco en una lesión mÃnima, por ejemplo, un soplo eyectivo pulmonar o aórtico para cuantificar el grado de estenosis valvular, porque el costo es grande. Los estudiantes se beneficiarán con la lectura de este libro. Aun los especialistas en cardiologÃa encontrarán en este libro alguna utilidad para iniciar la enseñanza y la práctica a la cabecera de la cama. Esto es debido a que el examen fÃsico general se ha ido enseñando menos en las escuelas de ciencias de la salud, y el examen referente al aparato cardiovascular aún menos, debido al hecho que los profesores que tratan de enseñarlo están inseguros de poderlo hacer con propiedad, por lo cual muchas veces se le exige al estudiante que solo escuche el corazón cuando los sÃntomas de los que se queja el paciente son referentes al aparato cardiovascular. El examen fÃsico cardiovascular se mantiene como la herramienta diagnóstica más antigua junto con la historia clÃnica en la evaluación de enfermedad cardÃaca real o sospechada.
El verdadero maestro en la clÃnica médica ha venido desapareciendo. Los estudiantes, los médicos de planta y los âmédicos entrenadosâ solo tienen habilidades y conocimiento escaso del aparato cardiovascular. Sin duda, el desarrollo de numerosos métodos diagnósticos representa uno de los grandes logros de la medicina moderna; sin embargo, pareciera que en la medida en que la tecnologÃa se ha refinado, los médicos hubiésemos perdido la capacidad de hacer adecuadamente un examen fÃsico cardiovascular, analizar las caracterÃsticas de un dolor torácico o interpretar métodos diagnósticos sencillos como una radiografÃa del tórax o un electrocardiograma, o hacer un diagnóstico por auscultación.
La llegada de la ecocardiografÃa bidimensional y la imagenologÃa nu¬clear han contribuido a nuestro conocimiento en la anatomÃa y fisiopatologÃa cardÃacas. Sin embargo, no son suficientes para pasar por alto el exa¬men fÃsico del corazón u otros exámenes âa la cabecera de la camaâ como la evaluación del pulso yugular, pulso carotideo, radial, femoral, impulso apical y ruidos y soplos cardÃacos u otras pruebas que solo se pueden detectar aplicando los cinco sentidos, el estetoscopio y el tensiómetro para desarrollar no solo la ciencia sino el arte del examen cardiovascular, para adquirir las habilidades de un buen auscultador que le permitan hacer una buena correlación fisiopatológica y obtener un diagnóstico acertado. De tal manera que las nuevas tecnologÃas deben ser una ayuda al examen fìsico pero nunca reemplazarlo. Asà pudieran ser costo-efectivas, tener en cuenta que no siempre se encuentran a la mano a todas horas, especial¬mente los fines de semana o en áreas rurales.
En la actualidad, las generaciones de médicos jóvenes recién graduados y especialistas olvidan muy pronto sus conocimientos de semiologÃa. Esta pérdida gradual de conocimientos básicos recuerda una âatrofia por desusoâ, en la medida en que suplen su juicio clÃnico por métodos diagnósticos apresuradamente. Ya ha sido reconocido que a un mal examen clÃnico básico corresponde una mala selección de medios diagnósticos de alta tecnologÃa. Solo el buen clÃnico tiene la capacidad de seleccionar de manera inteligente y precisa los exámenes paraclÃnicos confirmatorios estrictamente necesarios.
El uso de esta tecnologÃa deberÃa ser entonces racional y siempre considerado como complemento y no como sustituto de un examen clÃnico cuidadoso. En muchos casos, la historia clÃnica aislada proporciona el diagnóstico. Por ejemplo, el elemento más importante en el diagnóstico diferencial de un dolor torácico, es la descripción que el paciente hace de éste. La simple anamnesis proporciona el diagnóstico con una probabilidad mayor del 80%. No es raro que confirmemos el diagnóstico de enfermedad coronaria severa sobre estas bases clÃnicas, aun si el paciente tuviera una prueba de esfuerzo no conclusiva. Por otra parte, es obvio que no se justifica someter a los pacientes a riesgos y gastos innecesarios cuando puede formularse clÃnicamente un diagnóstico, o cuando el tratamiento prácticamente no va a modificarse después de exámenes especiales.
Actualmente, los términos de âmedicina basada en la evidenciaâ o âeficiencia en la gestión hospitalariaâ, se han puesto de moda y parecieran llevar implÃcita una amenaza al libre ejercicio de la actividad profesional en la medida en que otorgan tiempo limitado para obtener una historia clÃnica, efectuar un examen fÃsico, establecer un diagnóstico y formular un tratamiento. Más allá de declararnos en pro o en contra de estas tendencias, siempre debemos reconocer que podrÃamos ser más eficientes en la medida en que un buen enfoque clÃnico inicial produzca una mejor selección de costosos recursos tecnológicos y acelere el proceso diagnóstico, lo cual genera ganancia para el paciente, agiliza el proceso médico de atención y resulta costo-eficaz para el intermediario de la atención en salud. Puesto que la historia clÃnica sigue siendo una fuente inapreciable de información acerca de la enfermedad del paciente, todo lo que llegue a desvirtuar la calidad de la información que se obtiene mediante un interrogatorio directo acaba por mermar la calidad de la atención médica. El médico que conduce personalmente su interrogatorio de manera atenta e inteligente establece una relación de confianza con su paciente, la cual, a la larga, resulta valiosa para que el enfermo siga fielmente el tratamiento indicado, se practique una serie de exámenes, se interne para una intervención quirúrgica o acepte, dado el caso, que sus molestias no son de origen cardÃaco. En nuestro medio podemos encontrar textos de semiologÃa general que tienen grandes debilidades en la enseñanza del aparato cardiovascular.
La mala exploración fÃsica cardiovascular puede llevar a un abuso de métodos diagnósticos costosos y a interconsultas cardiológicas innecesarias. La auscultación bien hecha no solo puede hacer diagnósticos de mala función ventricular y lesiones valvulares, sino también severidad de la lesión, calcificación, movilidad, etc.
Esperamos que este texto ayude a obtener un mejor costo-efectividad del manejo del paciente con enfermedad cardÃaca. Démosle la importancia que se merece al estetoscopio. El examen fÃsico cardiológico bien hecho es no solo útil sino una importante evaluación de los individuos con enfermedad cardÃaca conocida o sospechada. Puede detectar anormalidades significativas en gente aparentemente normal en quienes no se sospechaba la posibilidad de enfermedad cardÃaca, por ejemplo en CIA o CIV, cardiomiopatÃa hipertrófica o enfermedad valvular significativa. La evaluación del tamaño del corazón y de su función requiere habilidad diagnóstica en el examen fÃsico. Hoy en dÃa utilizamos tecnologÃas avanzadas (eco-doppler y otros), pero el uso de las manos del examinador, sus ojos y sus oÃdos pueden hacer una excelente interpretación que no solo ayuda al paciente y le ahorra tiempo y dinero, sino que puede brindar al examinador la satisfacción de un trabajo bien hecho.
Al interpretar la historia de un paciente, debe recordarse que el temor tan difundido a las cardiopatÃas y las connotaciones emocionales relacionadas al funcionamiento del corazón, a veces producen sÃntomas que semejan una cardiopatÃa orgánica en personas con sistema cardiovascular normal. Este tipo de sÃntomas también puede presentarse en pacientes con cardiopatÃas orgánicas. La tarea es diferenciar sÃntomas y signos de¬bidos a cardiopatÃas de los que no lo son y para cumplir este cometido, el método más valioso es la historia clÃnica. Para obtener una buena historia clÃnica, siempre es esencial dar al paciente la oportunidad de que refiera libremente sus sÃntomas. Aunque esto consume tiempo y parece implicar mucha información aparentemente sin importancia, tiene además la ventaja de proporcionar datos acerca del estado intelectual, emocional y fÃsico del paciente. Después de escuchar el relato del paciente, el médico debe preguntar sobre el comienzo y la cronologÃa de los sÃntomas; su localización, calidad e intensidad, los factores que los desencadenan, agravan o alivian, y la reacción al tratamiento seguido si lo hubo. No debe subestimarse el valor de una historia clÃnica general detallada, que incluya los antecedentes patológicos, personales y familiares, la ocupación del paciente y una revisión de los aparatos y sistemas.
Hay que poner atención especial en antecedentes de fiebre reumática, enfermedades venéreas, enfermedades tiroideas, extracción o manipulación dental reciente, factores de riesgo cardiovascular, exámenes médicos anteriores en que pueda haberse encontrado algún problema cardiovascular que haya obligado, por ejemplo, a restringir la actividad fÃsica en años escolares, o que haya impedido obtener un seguro de vida o un empleo.
Es importante recordar que pacientes con enfermedad cardÃaca avanzada pueden estar completamente asintomáticos. Por ejemplo, con enfermedad valvular cardÃaca, cardiomiopatÃa dilatada o enfermedad coronaria pueden tener tolerancia normal al ejercicio y no experimentar ningún sÃntoma relacionado al problema cardÃaco subyacente. Por el contrario, los pacientes pueden quejarse de sÃntomas severos en grado desproporcionado a la enfermedad orgánica que padecen. Un paciente con una arritmia cardÃaca ocasional puede estar extremadamente ansioso y sintomático, en tanto que otro paciente con profusa extrasistolia puede no percibir palpitaciones u otro sÃntoma. Esta falta de adecuada correlación que a veces se encuentra, puede tener varias explicaciones: en primer lugar, el umbral para el dolor o la disnea pueden ser variables entre uno y otro individuo; segundo hay factores fisiopatológicos que al interrelacionar indirectamente con el aparato cardiovascular mejoran o empeoran la capacidad funcional; tercero, los pacientes pueden, aun involuntariamente, ir reduciendo su grado de actividad usual, de tal forma que no perciben sÃntomas simplemente porque no tienen ninguna actividad que los desencadene. Un principio básico en la evaluación cardiovascular es que la función miocárdica o la circulación coronaria pueden ser suficientes en reposo y volverse insuficientes durante el ejercicio. Por tanto, los antecedentes de dolor o molestias precordiales o de disnea acentuada que se presenta solo durante el ejercicio son caracterÃsticos de una cardiopatÃa, mientras que el cuadro opuesto, o sea la aparición de estos sÃntomas en reposo y su desaparición durante el esfuerzo, es muy raro en cardiopatÃas orgánicas y es más caracterÃstico de trastornos extracardÃacos tipo ansiedad. Para valorar la gravedad de un trastorno de la función cardÃaca suele determinarse grado e intensidad del esfuerzo antes de la aparición de sÃntomas y relacionarlo directamente con el tipo de tratamiento que el paciente está recibiendo. Por ejemplo, la aparición de disnea de esfuerzo al subir lentamente un tramo de escaleras en un paciente bajo tratamiento completo de insuficiencia cardÃaca denota una incapacidad funcional más grave que si aparece disnea al subir rápidamente el mismo tramo de escaleras en un paciente sin tratamiento alguno.
El libro comprende 3 sesiones:
La primera traza los fundamentos anatómicos, fisiológicos y patológicos para comprender la génesis de los fenómenos auscultatorios y datos del examen fÃsico y la exploración cardiovascular a la cabecera de la cama.
La segunda describe los datos de la historia clÃnica general y cardiovascular y su examen fÃsico general relacionado con enfermedad cardÃaca, asà como el examen cardiovascular.
La tercera es dedicada a la auscultación de varias patologÃas cardÃacas con correlación clÃnica y variabilidad de la auscultación y el examen fÃsico. Finalmente, este trabajo representa la experiencia de los autores en el entrenamiento de muchos estudiantes de medicina, residentes de medicina interna y cardiologÃa y de cardiologÃa pediátrica que han recibido entrenamiento en estas prácticas a través del âuso del maniquà Harveyâ, de altÃsima tecnologÃa en la enseñanza de la auscultación cardÃaca y en su última versión de la exploración neumológica y de técnicas auxiliares en el examen fÃsico del corazón ya descritos.
Este maniquà de última generación simula 30 enfermedades cardiológicas, adquiridas y congénitas, la auscultación pulmonar, los pulsos yugulares, carotideos, femorales, braquiales, para la toma de tensión arterial, palpación y visualización del impulso apical y del ventrÃculo derecho, desarrollado por el doctor Michael Gordon en la Universidad de Miami que se encuentra en servicio en el moderno Centro de Simulación y Habilidades ClÃnicas âValentÃn Fusterâ de la Fundación Cardioinfantil, en la cual los autores son docentes y se dictan todos los talleres de reanimación cardiopulmonar en adultos y niños, talleres de cuidado intensivo pediátrico y de arritmias cardÃacas, de electrocardiografÃa de enfermedad coronaria y de auscultación cardÃaca con sus respectivos libros-guÃas.
Los autores